Rosso corsa

Si bien Ferrari fabríca y vende vehículos con carrocerías de múltiples tonalidades e incluso en su logotipo predominan el amarillo y el negro: el color rojo es el emblema de la marca, este vínculo no responde a un capricho de la firma italiana, ni siquiera a una predilección de los fanáticos del "cavallino" rampante.
La asociación encuentra un fundamento histórico.

A partir de 1920, el FIA estableció una norma a fin de diferenciar los vehículos según su país de precedencia en las competiciones internacionales. De este modo, los automóviles de carrera italianos, entre los cuales figuraba Ferrari, fueron identificados en 'rosso corsa'. En esta misma línea, los modelos franceses como Bugatti debían ser pintados en azul, británicos como Lotus en color verde, alemanes como Mercedes-Benz en plateado, etcétera. Esta norma se extendió hasta el año 1970 aunque la tendencia no culminó allí, transformando aquella "imposición tonal" en un rasgo distintivo de muchas marcas.